El cuerpo humano tiene aproximadamente 4 millones de glándulas sudoríparas. La mayoría de estas glándulas están situadas en manos, pies, cara y axilas. Los mensajes provenientes del cerebro comunican al cuerpo cuándo debe producir sudor, para mantenerlo fresco bajo temperaturas elevadas o como reacción a la ansiedad. Pero si sufre de hiperhidrosis, continuará sudando con independencia de la temperatura ambiente o de cómo se sienta.
Las personas que la sufren suelen sudar cuatro o cinco veces más de lo normal o necesario para regular la temperatura corporal, o como reacción al estrés. Esta cantidad de sudor produce vergüenza y depresión, además de debilitarle tanto física como emocionalmente. Puede tener efectos negativos en su carrera profesional, en su productividad, en su participación en actividades escolares, en sus relaciones personales e íntimas, y en su capacidad de disfrutar de actividades deportivas como el baile, o el dibujo y la música.
Aunque si sufre de hiperhidrosis, sepa que no está solo. ¡Casi el 3% de la población mundial sufre de una transpiración excesiva!2
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La hiperhidrosis puede pasar de padres e hijos por transmisión genética. Casi el 65% de las personas que sufren de transpiración excesiva comunican que un pariente cercano también la padece.3
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Por encima de las estadísticas y el sufrimiento, tenemos buenas noticias. Las nuevas investigaciones, una mayor comprensión del problema y unos tratamientos que han mejorado mucho están ayudando a muchas personas a controlar su sudor, a sentirse más secos y a seguir viviendo. ¡Ud. también lo puede conseguir!